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Monday, March 29, 2010

Alfonsina Storni,4

LEER COMPLETO EN http://enfinelmaryyo.blogspot.com/

........Y el 25 de octubre de 1938 se arroja al mar en la playa de Mar de Plata. Un mes más tarde la Cámara de los Diputados acordaba erigir un mausoleo en su memoria en el lugar mismo en que apareció el cadáver.
Alfonsina Storni quedaba de este modo incorporada a las glorias nacionales argentinas como lo que es: una de las más inspiradas poetisas de lengua española, y la mejor sin duda de su país.
Su poesía es salvaje, una muestra sin tapujos de su lucha interior, de su angustia,de sus sueños y esperanzas.
Desnuda su alma y su cuerpo y nos habla de sus fracasos, de sus pequeños triunfos y desaliento, no oculta nada,se enfrenta a la sociedad y costumbres de la epoca.

El 20 de mayo de 1935 Alfonsina fue operada de un cáncer de mama. Al año siguiente se suicida su amigo Horacio Quiroga y ella le dedicó un poema conmovedor: “Morir como tú, Horacio, en tus cabales / y así como en tus cuentos, no está mal / un rayo a tiempo y se acabó la feria ... Allá dirán”.
Un día, no pudiendo ya con la carga de su vida llena de contradicciones y desencantos, Alfonsina se fue al mar y se arrojó a las olas. Su cadáver apareció flotando frente a la playa en Mar del Plata. La ardiente defensora del feminismo había soñado muchas veces, y así lo había dicho en sus versos, con una sepultura marina. Pocos días antes de tomar su fatal decisión había escrito un soneto: “Voy a dormir”, que termina así:
“Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias...
Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...”

Y mucho antes había compuesto para la tumba su propio Epitafio:
“Aquí descanso yo. dice “Alfonsina”
el epitafio claro al que se inclina. /
Aquí descanso yo, y en este pozo,
pues que no siento, me solazo y gozo”.

LEER COMPLETO EN http://enfinelmaryyo.blogspot.com/

Sunday, March 28, 2010

Alfonsina Storni, Un día...

"Sólo una cosa
vuelve un sueño imposible:
el miedo a fracasar."
Paulo Coelho


Un día...
Andas por esos mundos como yo; no me digas
que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?


Agustina vive una vida de pasion y ternura, de luchas y angustias, pasando por la depresion hasta la total desesperacion.
A los 23 años y con su hijo a su cargo, en uno de sus célebres poemas ("La loba", en La inquietud del rosal, 1916), escribe:

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que yo no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.
...
Yo soy como la loba. Ando sola y me río
Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
Donde quiera que sea, que yo tengo una mano
Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

En el entorno de Alfonsina, la madre soltera estaba estigmatizada. Los hijos ilegítimos, la autonomía para trabajar y administrar, la inteligencia y la educación de la mujer y la doble moral sexual eran temas recurrentes en los reclamos del movimiento de mujeres de Buenos Aires, y Alfonsina los levantó en sus versos.Pero no sólo en sus versos. También en su vida personal.

En 1912, cuando Alfonsina tenía veinte años, nació su hijo. Como es sabido ella era y fue soltera y su hijo llevó su apellido, por lo que las restricciones legales que se imponían a las casadas no eran carga para ella. Pero también era madre, y por ello arrastraba la injusticia de la discriminación de los hijos ilegítimos. El Código establecía la distinción entre los hijos nacidos dentro del matrimonio y aquellos hijos clasificados como "naturales" y "adulterinos", sobre los que pesaba la prohibición de indagar la paternidad y de reclamar derechos sobre los bienes de los padres.
El auténtico desenlace de esta historia algunos sostienen que no es hermoso. Cuando Alfonsina se arroja desde el espigón de la playa La Perla o camina hacia lo profundo del mar, es una mujer desesperada pero decidida a morir a su manera.

El entorno político y social le resulta insufrible. Además, padece un cáncer que estraga su salud desde 1935 y sólo la morfina le permite aguantar una agonía que, al decir de los médicos, no ha de durar más de tres meses. La poetisa no quiere padecer ese tormento, y por eso elige morir, precisamente, en una fecha que su impaciencia determina: la madrugada del 25 de octubre de 1938. Sin embargo, sabe despedirse por medio de un delicado gesto. Poco antes de quitarse la vida, remite al diario La Nación el legendario poema Voy a dormir: «Déjame sola: oyes romper los brotes... / te acuna un pie celeste desde arriba / y un pájaro te traza unos compases / para que olvides... Gracias... Ah, un / encargo: / si él llama nuevamente por teléfono / le dices que no insista, que he salido».

A pesar de la angustia y desesperacion del momento, ella decide su muerte y muere de la manera que tanto habia planeado y descrito por tanto tiempo, abrazada por el mar, sostenida por las olas, acariciada por las algas y acompañada de sirenas y caracolas, buscando poemas, dormida, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán, por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar pronto a tu lado.

Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy, dile que, Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy di que me he ido.

Te vas Alfonsina con tu soledad, ¿Qué poemas nuevos fueste a buscar?
Una voz antigüa de viento y de sal, te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños, dormida, Alfonsina vestida de mar.

Saturday, March 27, 2010

Alfonsina Storni, El engaño


El engaño

Soy tuya, Dios lo sabe por qué, ya que comprendo
que habrás de abandonarme, fríamente, mañana,
y que bajo el encanto de mis ojos, te gana
otro encanto el deseo, pero no me defiendo.

Espero que esto un día cualquiera se concluya,
pues intuyo, al instante, lo que piensas o quieres.
Con voz indiferente te hablo de otras mujeres
y hasta ensayo el elogio de alguna que fue tuya.

Pero tú sabes menos que yo, y algo orgulloso
de que te pertenezca, en tu juego engañoso
persistes, con un aire de actor del papel dueño.

Yo te miro callada con mi dulce sonrisa,
y cuando te entusiasmas, pienso: no te des prisa.
No eres tú el que me engaña;
quien me engaña es mi sueño.

Alfonsina Storni, 3


Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar…

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar .
LEERLO COMPLETO EN http://enfinelmaryyo.blogspot.com/

Thursday, March 25, 2010

Alfonsina Storni, 1, por GRACIELA

alLEELO COMPLETO EN http://enfinelmaryyo.blogspot.com/
Poema Frente Al Mar de Alfonsina Storni
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.

Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,.......




Me hipnotiza y ennoblece la obra de esta escritora argentina que tuvo que enfrentarse a la sociedad desde muy joven, angustia y soledad fueron reflejadas en su poesia al igual que la fragilidad del ser humano y su obsecion por la muerte, hace constante referencia al mar al que personifica y engrandece, le da vida y sentimientos.
El mar fue su confidente y consejero, siempre le sirvió de alivio y medicina y a el se entrego y allí aun se le escucha recitar y hacer poesía.

Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve..........

LEELO COMPLETO EN http://enfinelmaryyo.blogspot.com/

Friday, March 12, 2010

ALMA DESNUDA

esto solo lo puede escribir una mujer, una mujer sensible e inquieta, profunda y apasionada, solo alguien capaz de sufrir y amar, y se los dejo sin nombre para que me digan quien los escribio, ok?
Alma desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,
un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
y ruge cuando está sobre los mares
y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares
dioses que no se bajan a cegarla;
alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
con sólo un corazón que se partiera
para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
dice al invierno que demora: vuelve,
caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
en tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
a campo abierto, sin fijar distancia,
y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
de un suspiro, de un verso en que se ruega,
sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
y negando lo bueno el bien propicia
porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
palpar las almas, despreciar la huella,
y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
como los vientos vaga, corre y gira;
alma que sangra y sin cesar delira
por ser el buque en marcha de la estrella.

Saturday, March 6, 2010

Alfonsina Storni













Capricho 2

Escrútame los ojos sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.

Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente oculto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.

No preguntes amado, lo debes sospechar:
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.

Sí, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval

decorado en escamas de serpientes del mal.

Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
deseamos y gustamos la miel en cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.

Bien. No, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría. ¿No ves que tarde hermosa?
Espínate las manos y córtame una rosa.

ALFONSINA STORNI

La mujer es como la flor, si no la riegas, se marchita
La caricia perdida
(Languidez - 1920)

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
Se me va de los dedos. . .En el viento, al pasar,
La caricia que vaga sin destino ni objeto,
La caricia perdida, ¿Quien la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
Pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará. . .rodará. . .

Si en los ojos te besan esta noche, viajero
Si estremece las ramas un dulce suspirar,
Si te oprime los dedos una mano pequeña
Que te toma y te deja, que te logra y se va.

Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
Si es el aire quien teje la ilusión de besar,
Oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
En el viento fundida, ¿Me reconocerás?

Reseña biográfica

Nació en Capriasca, Suiza, en 1892, pero desde los cuatro años fue llevada a Argentina, país que la acogió con su nacionalidad. Desde muy niña empezó a trabajar como maestra, haciendo sus primeros pinos como poetisa bajo el pseudónimo de TaoLao.
Obtuvo importantes premios literarios que la hicieron conocer ampliamente en todos los países latinoamericanos, destacándose entre sus obras, «Languidez», «El dulce daño» y «La inquietud del rosal».
Se quitó la vida en 1938.


Nunca dio en sus poemas la sensación de naturaleza, ni tibieza de hogar, pero evocó mejor su ciudad, el tráfico de las calles, la monotonía de los altos edificios, los trenes, los parques urbanos. No obstante, la nota más persistente en ella es el amor, entendido casi siempre como una especie de furor, contrastante sentimiento romántico con notas irónicas, la dualidad entre el ser y el no ser. Todos sus sentimientos los confiesa sin veladuras en siete libros. Los cuatro primeros: "La inquietud del rosal" (1916), "El dulce daño" (1918), "Irremediablemente" (1919) y "Languidez" (1920), son íntimos y personales, mientras que los otros tres: "Ocre" (1925), "Mundo de siete pozos" (1936) y "Mascarilla y trébol" (1938), constituyen obras más reposadas y cerebrales, llenas de simbolismos y abstracciones.
Algunas de sus obras inéditas fueron publicadas en Buenos Aires, en el año 1960; tal es el caso de "Cinco Cartas y una golondrina" y "Poemas olvidados". Aquejada de una enfermedad, entonces incurable, se suicidó, arrojándose al mar en la ciudad de Mar del Plata, República Argentina, en 1938. Pocos días antes de su muerte escribió "Voy a dormir", poema que revela sus claros deseos de suicidio.